Moisés Sánchez Limón/El fondo…/Entresemana

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Moisés Sánchez Limón.- ¿Por qué discutir en la Cámara de Diputados temas que no llevan a parte alguna ni abonan en beneficio de los mexicanos?

No extraña que entre dimes y diretes, desde la tribuna se urja a aprobar dictámenes de iniciativas francamente huecas o, paradojas de la praxis política, llenas de efectismo electorero, salpicadas de defensas a ultranza cuando no ñoñas de personajes que presumen de civilidad, modernidad y respeto al que piensa diferente.

Amenazar con aplicar el mayoriteo en una suerte de soberbia por representar o pertenecer a un partido político con mayoría, es un símil del rijoso de cantina que pierde en la arena y va en busca de los cuates para romperle la cara al contrincante.

Así, en la Cámara de Diputados, en el jueves de la penúltima semana del segundo período ordinario de sesiones del segundo año de la LXIII Legislatura, se escenificó una historia de delfines y ambiciones político-electoreras.

La presidenta de la Cámara de la Diputados, María Guadalupe Murguía Gutiérrez, levantó la sesión por falta de quórum, aunque en ello influyó la ambición política. Y es que la oposición legislativa de izquierda y derecha reventó la sesión y no votó una reforma que prohíbe la utilización de mamíferos marinos en espectáculos fijos o itinerantes.

El partido Verde Ecologista no alcanzó los 251 votos para aprobar su cuestionable y contradictoria iniciativa que prohíbe el uso de los mamíferos marinos en cautiverio para entretenimiento de la gente.

“No hay quórum, se cierra la votación, se levanta la sesión y se cita para la que tendrá lugar el martes 25 de abril de 2017, a las 11 horas”, dijo la diputada presidenta alrededor de las 15:30 horas de este jueves.

Pero, como refiere mi colega Javier Divany, mientras en la lista se encuentran reformas y leyes importantes por aprobar como la Ley de Seguridad Interior, el mando único y reformas a la disminución del número de diputados y senadores, los legisladores se enfrascaron en una discusión para la protección de los delfines, como si con ello fueran a acabar con la pobreza en el país.

Esta es la segunda ocasión que se suspende la sesión por falta de quórum durante la discusión del dictamen de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que reforma el cuarto párrafo del artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre y es impulsado por el PVEM, con apoyo de PRI, Nueva Alianza y Encuentro Social.

¿Se vale amagar a la minoría en plan de berrinche por no haber logrado el objetivo que tiene elementos electoreros? Porque, mire usted, al término de la sesión el coordinador de la bancada del PRI, César Camacho, advirtió que, junto con las fracciones del PVEM, NA y PES, el tricolor evitará la falta de quórum en la sesión del próximo martes, para aprobar el dictamen que prohíbe la utilización de mamíferos marinos en espectáculos fijos o itinerantes.

“Si lo que suponen (PAN, PRD, Morena y MC) es que pueden romper el quórum eternamente, hacen mal sus cálculos… de modo que con, sin y a pesar de la presencia de otras expresiones político partidarias, la sesión no sólo se pueda concluir, sino vaya directamente a la votación (del dictamen).

“Sólo les puedo adelantar que en la próxima sesión, que debemos iniciar con esto, no sólo habrá dictamen, habrá un dictamen aprobado mayoritariamente por quienes tenemos absoluta conciencia de que estamos haciendo lo correcto”, acotó Camacho. Y está en su derecho, pero vale preguntar si este tema tiene mayor importancia que la seguridad nacional.

Incluso Jesús Sesma “lamentó” que los diputados de esas cuatro bancadas no votaran a pesar de haber estado presentes. Calificó la acción como “un berrinche”, que violentó el artículo 144 del Reglamento de la Cámara de Diputados. ¿Será?

Pero, vaya con los excesos, porque Sesma Suárez se fue más allá y adelantó que está analizando la actuación de la diputada presidenta, María Guadalupe Murguía Gutiérrez, durante la sesión de este jueves. ¿De quién el berrinche?

El caso es que el diputado perredista Guadalupe Acosta Naranjo calificó como “absolutamente intrascendente”, la propuesta del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para modificar la Ley General de Vida Silvestre en materia de mamíferos marinos.

“Es una desgracia –acotó– que habiendo tantos problemas en el país, de seguridad, de salud, de empleo, sea este tema el que ha abierto, por primera vez, el debate, como si estuviéramos discutiendo un asunto que definirá el destino de la nación”.

Y sostuvo que la iniciativa del Verde Ecologista es una propuesta electorera y bajo los argumentos que ha presentado, pronto pedirá que se cierre el Zoológico de Chapultepec, por los animales en cautiverio.

Lo cierto es que el tema tiene otras aristas que van más allá del berrinche. Están en juego cientos cuando no miles de empleos que generan los delfinarios. Y, por supuesto, cientos de millones de pesos. Ya habrá tiempo de ir al fondo del desencuentro legislativo. Conste.

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