Moisés Sánchez Limón/Árbol genealógico/Entresemana

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Moisés Sánchez Limón.- Arranca la penúltima semana de abril y en Guatemala está preso Javier Duarte, el máximo exponente de la demagogia, el amago, el engaño y la corrupción de cuello blanco, miembro de la misma familia política de la que Tomás Yarrington Ruvalcaba, huésped de una prisión italiana, fue integrante distinguido en los días de gloria, cuando aspiraba o hacía el tongo rumbo a la nominación a la Presidencia de la República.

Los ex gobernadores de Veracruz y de Tamaulipas fueron parte de ese singular equipo de las ligas mayores que tuvieron a su merced las arcas públicas y el poder local suficiente como para hacerse de todo tipo de relaciones, unas en calidad de prestanombres, otras como socios mayoritarios o de similar nivel. Y se enriquecieron, políticos multimillonarios con vínculos que no se presumen pero se respetan.

En México, sujetos a proceso, están dos ex gobernadores más. Guillermo Padrés Elías que fue amo y señor de Sonora durante seis años; Andrés Granier Melo, enfermo está en el hospital del penal femenil de Tepepan, rumbos de Xochimilco, acusado de saquear las arcas del estado de Tabasco.

“Quienes quebrantan la ley deben responder por sus actos, independientemente de lo que determine el poder judicial. Estas detenciones son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto en el elemental y necesario pronunciamiento respecto de los dos ex gobernadores.

Y refirió que estos resultados o estos operativos realizados se suman a los cambios institucionales que también habrán de representar el sistema nacional de transparencia y sistema nacional anticorrupción. Son avances que cuentan con el respaldo de millones de mexicanos que buscan vivir en un país de leyes e instituciones, de derechos y libertades, un país con un estado de derecho sólido y eficaz.

Además, reiteró su reconocimiento a las agencias y unidades de inteligencia y seguridad y procuración de justicia por su profesionalismo y compromiso con el país. Es claro y creo que hoy todos quienes estamos en el servicio público asumimos la demanda sentida que hay entre la sociedad mexicana y la sociedad mundial de demandar del servicio público invariablemente integridad, probidad y honestidad.

¿Pronunciamiento con pinceladas electoreras?

La detención con fines de extradición de estos ex poderosos gobernadores llama a suspicacia en estos tiempos políticos, en los que la popularidad presidencial no es para presumirse y cuando los momios de la preferencia del voto no abonan a las campañas de los candidatos del partido oficial.

Lo cierto es que, más allá del golpe justiciero coyuntural, a los cuatro casos de los ex gobernadores delincuentes de cuello blanco, que están presos y en vías, dos de ser extraditados y, dos más, en la ruta de la sentencia, hay otros dos gobernadores prófugos y un puñado más que integran a esta singular familia política, cuyas ramas debieran ser investigadas porque la corrupción llama a impunidad y asociación delictuosa por omisión, complicidad, complacencia y ayuda con eso del dejar pasar, dejar hacer.

¿Quién o quiénes apoyaron a las carreras de esos políticos que llegaron a ser gobernadores? ¿Qué intereses abonaron ese camino de Tomás Yarrington Ruvalcaba, Javier Duarte de Ochoa, Guillermo Padrés Elías, César Horacio Duarte Jáquez, Roberto Borge, Ángel Heladio Aguirre Rivero, Andrés Granier Melo, Luis Armando Reynoso Femat, Rodrigo Medina de la Cruz y Eugenio Hernández Flores, Mario Villanueva Madrid y Humberto Moreira?

Habría, sin duda, de emprenderse todo un análisis de carácter legal e incluso penal, del árbol genealógico de quienes han participado en las carreras políticos de estos prohombres de diversa ideología y militancia partidista que en el camino encontraron su verdadera vocación corrupta.

Porque, mire usted, en estas carreras existe una especia de holding de sociedades y complicidades en las que se compran voluntades y se pactan hermandades que no son para siempre. El pago es enorme y no se cubre con salarios o prestaciones. La corrupción en esos niveles tiene tanta importancia de acuñarse en la impunidad.

Pero los pactos se rompen, los juramentos se olvidan, cuando el riesgo de la implicación toca a la puerta de quienes pactaron. Y el perro del mal se asoma cuando dejó de servir a ese circuito. Vaya árbol genealógico de la hermandad política que hoy abandona a su suerte a quienes, en su momento, fueron próceres, señores feudales. Conste.

LUNES. El nuevo subsecretario de Comunicaciones de la SCT, Edgar Olvera Jiménez, tiene una larga trayectoria en el servicio público, especialmente en el ámbito de las telecomunicaciones, por lo que no es tan bisoño como algunos piensan. El hidalguense ha recorrido el escalafón de la burocracia desde direcciones de área hasta direcciones generales. No sólo aplicará su experiencia como abogado, sino su sensibilidad social para defender los intereses del consumidor en esta nueva etapa de las telecomunicaciones y la información digital. Buena adquisición de la propia cantera de esa Secretaría. Digo.

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