Leopoldo Mendívil/Gracias, Paris…/Confidencial

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(¡Todos contra la impunidad y la corrupción!)

MISS PARIS HILTON:

+Ojos vemos, corazones

no sabemos…

Anónimo

Leopoldo Mendívil.- Nunca pensé que pudiera llegar algún hecho, acontecimiento o situación que me obligara a enviarle mis disculpas por haberla considerado siempre una niña supermillonaria gracias a papá, malcriada, engreída y vacía. Pero eso sí, muy bella.

Nunca, Paris, hasta la mañana del martes, cuando abrí el periódico y me encontré con la sorpresa de que el lunes fue usted a visitar, en el área de Xochimilco, aquí en la Ciudad de México, a las familias que por los sismos de septiembre pasado perdieron casi todo lo poco que tenían, convivió con ellos, cargó a sus niños, les llevó ayuda muy importante y, lo mejor y más hermoso, les dio amor…

Le confieso, Paris, que casi me conmovió… Nunca, repito, creí ver lo que la información y las fotografías me mostraron de su otra personalidad, esa que la inmensa mayoría de los ciudadanos del mundo desconocen porque al menos aquí en México no teníamos idea de que existiera una diferente al lado comercial de su realidad, de su mentalidad, de su personalidad, de sus sentimientos.

Usé como epígrafe la frase Ojos vemos, corazones no sabemos, originaria de nuestros antepasados  nahuas y mexicas, que crearon en el área mesoamericana una de las cinco grandes civilizaciones del mundo antiguo. Hoy en día, esa frase forma parte de nuestro lenguaje cotidiano, más como una exclamación que, seguramente, muy pocos se habrán detenido a analizar e interpretar en profundidad. Pero al momento de leer sus noticias me topé con algo que no correspondía a la Paris Hilton de las páginas de sociales y de espectáculos, los mundos en los que se le identifica; y si  habláramos de política, fácilmente se le pudiera vincular con los supremacistas que tanto le gustan a Trump  y tuve que hacer un esfuerzo para aceptarla fuera de ese mundo y dentro del de pobreza que, dijo, suele visitar cuando viene a México, que sería algo más o menos  regular  porque le gusta México,  quiere a México ¡y a su gente..! ¡Caray, qué cambio..! ¡Paris Hilton risueña y contenta, rodeada de niños, mujeres y hombres entre los  más pobres de Xochimilco… Ojos vemos, corazones no sabemos…

Cierto es que vino a México en plan de negocios, pero pudo limitarse a eso y regresarse a su rosado mundo neoyorquino que al fin y al cabo ninguna obligación tenía con los damnificados xochimilcas de los sismos septembrinos…

Por mis compatriotas con quienes usted convivió aquí le doy, Paris, mi más veraz, respetuoso y sentido agradecimiento. Ellos nunca le van a olvidar; yo, ya para siempre, voy a considerarla 180 grados diferente de la que conocí durante años. Entenderé que las cuestiones comerciales ameritan una actitud y una presencia especial, pero mucho deseo que la imagen de esta otra Paris Hilton de corazón enorme, humano  y generoso corazón dé muy pronto la vuelta al mundo sea muy, muy bienvenida…

Internet: Lmendivil2010@gmail.com.mx

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Twitter: @Lmendivil2015

Blog: leopoldomendivil

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